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Portaveu PSIB-PSOE Marratxí

Fragment del discurs de Zapatero sobre la situació econòmica del país

MiquelColl | 08 Juliol, 2008 23:53

Hay quien nos acusa, y a mí en particular, de que nos negamos a ver la realidad;
de que no reconocemos la magnitud de las dificultades económicas por las que
estamos atravesando. Y no es cierto.
Porque si estamos adoptando medidas desde el primer día que formamos
gobierno tras las elecciones, si nadie en Europa lo ha hecho con parecida
determinación, es precisamente porque somos muy conscientes de que la
situación es complicada. Y, además, sabemos muy bien que lo es, que lo puede
ser sobre todo, para las personas más vulnerables, que son las que más nos
preocupan.
Para los trabajadores que pueden perder o han perdido su empleo. Para los que
pagan una hipoteca y tienen ahora más dificultades de llegar a fin de mes. Para
los que con salarios o pensiones bajas sufren más la subida de los precios. Para
los jóvenes que ven más difícil todavía el inicio de una vida autónoma,
independiente. Para los sectores más perjudicados por el alza del precio del petróleo. Para los pequeños empresarios que acusan las restricciones del crédito&
¿Cómo no vamos a sentir y compartir esta preocupación si ellos son quienes dan
sentido primordial a nuestra acción política?
A ellos, a todos ellos, van dirigidas las medidas que estamos adoptando y de
ellos nos vamos a ocupar con carácter preferente en los próximos meses que
tenemos por delante. Sencillamente, porque ellos somos nosotros: los
ciudadanos que pueden tener más dificultades y necesitan más esfuerzo.
Así que preocupación, sí, naturalmente que sí.
Preocupación y capacidad de respuesta, sí, por supuesto; pero regodeo en las
dificultades, no.
Porque, en efecto, hay ciudadanos preocupados, sinceramente preocupados por
la situación económica.
Sé que es así. Comprendo que sea así. Procuro ponerme en su lugar para
ofrecerles la mejor de las ayudas y el mejor de los apoyos.
Porque a estos ciudadanos, el gobierno les debe certidumbre, les debe apoyo, les
debe confianza, les debe determinación, les debe responsabilidad.
Y luego están quienes se regodean, quienes se dejan llevar por el fatalismo
histórico de éste país, quienes dudan de nuestras posibilidades, quienes nos
creen inevitablemente débiles en cuanto las cosas se tuercen.
Y no faltan también quienes confían en que las cosas se tuerzan para llegar al
poder. Hay quienes desean que un proyecto progresista como el nuestro encalle.
Quienes llaman y se apuntan con fruición a la crisis porque aspiran a que las
drásticas recetas para salir de ella reacomoden ventajosamente sus intereses.
Y, fijaos, se produce una gran paradoja. Algunos de los que más se regodean con
las dificultades económicas son esos que nunca las padecen, ni ahora ni antes,
esos que nunca tienen que cambiar sus pautas de vida cuando vienen mal dadas.

Amigos y amigas, os voy a decir cuál es mi posición sobre la situación que
atravesamos.
Mi posición parte de un doble reconocimiento:
Primer reconocimiento: el de las dificultades, el de las serias dificultades por las
que en este momento pasa la economía internacional y la economía española.
La brusca subida del precio del petróleo nos perjudica. La subida de los tipos de
interés y las restricciones del crédito nos perjudican. La crisis del sector de la
construcción también nos perjudica.
Todo esto nos perjudica y a todo esto le tenemos que hacer frente con los
instrumentos a nuestro alcance.
Primer reconocimiento, pues, que lleva a la preocupación. A la preocupación, y a
la sensibilidad por los que padecen más directamente las consecuencias.
Primer reconocimiento, el de las dificultades.
Segundo reconocimiento, el de las capacidades.
El reconocimiento de la capacidad que tiene España, que tenemos los españoles,
para afrontar y superar estas dificultades, que no son las primeras ni las más
graves que hemos superado como país y, esta vez, también las vamos a superar.
Es decir, la situación es complicada pero somos un país fuerte para superarla, y
si acertamos a aplicar las medidas adecuadas podremos hasta salir más
fortalecidos de ella.
Consecuencia: Que no cuenten conmigo para regodearme en las dificultades, ni
siquiera en todas las que proceden -como ocurre en buena medida- de factores
externos que no dependen en nada de nosotros.
Mirad, la inversión extranjera en estos primeros meses del año ha superado en
más del 50 por ciento la del año pasado, cuando nadie dudaba de que las cosas
iban bien: más de un cincuenta por ciento, más de 16.000 millones de euros.

Todos esos inversores extranjeros confían en nuestro país, y entonces pregunto:
¿pero es que alguien puede pretender que el Presidente del Gobierno de España
exprese menos confianza en la capacidad y en el futuro de nuestra economía que
quienes vienen de fuera a invertir aquí?, ¿alguien lo puede entender
seriamente?
No, que nadie cuente conmigo para alimentar la preocupación o el desánimo.
Que nadie cuente conmigo para eso.
Que cuenten conmigo para poner en valor nuestras capacidades, para destacar
nuestras fortalezas, y para saber movilizarlas mediante las medidas adecuadas.
Vamos a pasar unos meses complicados pero vamos a superar las dificultades
económicas.
Lo vamos a hacer con medidas destinadas a atender a quienes más sufren la
situación que atravesamos, y lo vamos a hacer también con reformas decididas
que aceleren el cambio de nuestro modelo productivo, invirtiendo a un fuerte
ritmo en infraestructuras y en innovación.
Lo vamos a hacer manteniendo todos nuestros compromisos sociales, que son
más valiosos ahora, en este momento, cuando la situación general puede ser
adversa

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